¿Has probado a hacer una petición en lugar de formular una queja?

 

Te lo aconsejo…la asertividad FUNCIONA!

Hoy te cuento una historia sobre el péndulo de la asertividad, un fenómeno que muchas veces nos hace oscilar entre el silencio y la agresividad sin que nos demos cuenta.

Mario había citado a Marcos, su compañero de piso, en un bar. Estaba harto de su desorden, de su poca implicación en las tareas domésticas. Y llevaba mucho tiempo aguantando la situación.

Marcos llegó puntual y pidieron unos cafés para llevar, y asi dar un paseo mientras hablaban. Mario, se armó de valor, y le dijo:

  • —Marcos, quiero hablar contigo porque no te ocupas nada de la casa. Eres un desastre. Siempre lo dejas todo tirado.
  • —Bueno, no exageres, por un día que te encontraste la cocina desordenada… (Mario lo estaba pasando mal, y encima se topaba con la incomprensión de Marcos).
  • —Una vez… ¡si es cada día! (Mario subió el tono). Entonces Marcos reaccionó.
  • —¡Vamos, Mario! ¿Qué te pasa? No creo que me tengas que hablar así…

Mario entonces explotó y en un tono agresivo, le soltó:

  • —Mira, Marcos… ¡Tienes un morro que te lo pisas! Eres un desordenado y un irresponsable. ¡Y estoy harto de hacerte de fregona cada día!

Marcos dejó su café con leche en un banco y se fue sin dirigirle la palabra. Mario, abatido y frustrado, se quedó. De repente vio a su lado a un hombre mayor y en un momento determinado, sus miradas se cruzaron y él le dijo:

  • —Las cosas no han salido como esperabas..
  • —Ha sido un desastre, no se qué ha ocurrido.
  • —Creo que has sido víctima del péndulo asertivo.
  • —¿El péndulo asertivo?
  • —Verás, Mario ¿Qué te dice la palabra asertividad?
  • —Bueno, algo así como ¿tener el valor de decir las cosas bien?
  • —Así es, y más saber decirlas en el momento oportuno, en el tono adecuado y al ritmo oportuno.
  • —Lo he intentado. Me había preparado el la charla, pero no ha funcionado. Y no sé porqué Marcos ha reaccionado así
  • —Usted, ¿ha oído toda la conversación?
  • —Creo que sí.
  • —Pues necesito hacerle esta pregunta: ¿he sido agresivo con Marcos?
  • —Sí, lo has sido.
  • —Pues no me he dado cuenta…
  • —Ya…

Mario se quedó pensativo. Lo cierto es que no era consciente de haber estado especialmente agresivo. El hombre continuó:

  • —Mario, llevabas días callándote lo que pensabas, y ahí es donde entra el péndulo: cuando nos callamos demasiado las cosas, cuando no las decimos, en el momento en que lo hacemos podemos pasarnos de rosca.

Mario le miraba con cierto desconcierto. No acababa de conectar con su razonamiento.

  • —Necesitaré que me lo aclare…
  • —La asertividad se encuentra entre dos extremos: la pasividad, que es cuando no nos atrevemos a decir las cosas, y la agresividad, que es cuando las decimos con demasiado ímpetu. Y este sistema funciona como un péndulo: si me voy al extremo de la pasividad, callándomelo todo, me voy cargando emocionalmente de manera que cuando ya no puedo más y finalmente lo digo, sin darme cuenta y por efecto del péndulo, me voy al otro extremo y caigo en la agresividad. Ese es el péndulo asertivo… y lo que probablemente te ha ocurrido hoy.

La asertividad no es solo expresar lo que sentimos, sino hacerlo de manera equilibrada

Si nos callamos demasiado, la acumulación de emociones nos puede llevar a explotar. La clave está en encontrar el punto medio y comunicarnos con claridad y respeto.

La próxima vez que te enfrentes a una situación similar, en lugar de acumular tensión hasta estallar, intenta expresar tus necesidades a tiempo y de manera calmada. ¡La asertividad siempre funciona!

péndulo asertivo… y lo que probablemente te ha ocurrido hoy.

Published On: 04/03/2025 / Categories: Noticias /

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